Redacción, 27-07-2025.- Con la llegada del verano, los hábitos de consumo se adaptan al calor: el café caliente pierde protagonismo frente a su versión fría y las bebidas energéticas ganan terreno durante jornadas intensas, entrenamientos o festivales. Aunque refrescantes y estimulantes, estas opciones tienen un impacto negativo en la salud bucodental.
Tal y como recoge Sanitas, muchas variantes comerciales del café frío contienen azúcares añadidos y ácidos que favorecen la desmineralización dental. El problema se agrava con las bebidas energéticas, que combinan cafeína, taurina, edulcorantes y una alta acidez, convirtiéndose en una fórmula especialmente agresiva para los dientes.
“Las bebidas energéticas y el café frío suelen tener un pH ácido y, en muchos casos, un alto contenido en azúcares añadidos. Esta combinación favorece la erosión del esmalte dental, debilitando la superficie del diente y dejándolo más expuesto a las caries y a la sensibilidad”, explica Lorena Trinidad Bueno, del equipo Asistencial, Innovación y Calidad Clínica de Sanitas Dental.
Uno de los principales peligros de estas bebidas es que sus efectos no son inmediatos. El daño se produce de forma progresiva y muchas veces sin síntomas evidentes al principio, lo que dificulta que las personas sean conscientes del deterioro hasta que aparecen signos como la sensibilidad dental o manchas en los dientes.
El riesgo se multiplica cuando el consumo es frecuente y no se acompaña de una higiene oral adecuada. “Muchos jóvenes consumen estas bebidas mientras estudian, trabajan o hacen deporte, y no siempre se cepillan los dientes después. Esto prolonga la exposición de los ácidos sobre la superficie dental”, advierte Trinidad Bueno.








