Redacción, 12-08-2026.- La dishidrosis es un tipo específico de dermatitis que afecta principalmente a las manos y los pies. Se trata de un proceso inflamatorio de la piel no contagioso, caracterizado por la aparición de pequeñas vesículas o ampollas llenas de líquido. En algunos casos, cuando el brote aparece de forma brusca y con mayor intensidad, se utiliza el término “pónfolix” para describirlo.
Desde el punto de vista clínico, estas vesículas son el resultado de un fenómeno conocido como espongiosis, es decir, la acumulación de líquido entre las células de la epidermis. Cuando este edema progresa, se forman microvesículas allí donde la piel es más gruesa, como las manos y los pies.
Aunque a menudo se asocia erróneamente con problemas de sudoración, la dishidrosis no está causada por un mal funcionamiento de las glándulas sudoríparas. Se trata más bien de una reacción cutánea compleja en la que intervienen diversos factores.
Un aspecto importante a tener en cuenta es su carácter recurrente. Muchas personas experimentan brotes que desaparecen en unas semanas, pero que pueden reaparecer al cabo de meses o incluso años. En algunos casos, la enfermedad puede convertirse en un problema crónico que requiere seguimiento médico continuado.
¿Dónde aparece la dishidrosis?
Las lesiones suelen localizarse en las palmas y en los laterales de los dedos, y es habitual que las vesículas aparezcan agrupadas y que produzcan un picor intenso, según recoge HM HOSPITALES.
En algunos casos, estas pequeñas ampollas pueden unirse y formar otras de mayor tamaño, especialmente en formas más graves como el “pónfolix”. Además del picor, la piel puede volverse dolorosa, sobre todo si las ampollas se rompen o evolucionan hacia erosiones y costras.
Cuando los brotes se repiten o se prolongan en el tiempo, la piel de las manos puede sufrir cambios visibles: descamación, grietas y un engrosamiento progresivo que altera su textura habitual. Esto puede dificultar actividades cotidianas como escribir, manipular objetos o lavarse las manos.
Afecta sobre todo a las plantas y a los laterales de los pies. Al igual que en las manos, las vesículas pueden generar picor, dolor y molestias al caminar.








