Redacción, 06-10-2026.- Laincontinencia urinaria de esfuerzo, que provoca pérdidas de orina al toser, reír, estornudar o hacer ejercicio, es relativamente frecuente durante el embarazo y después del parto. La presión prolongada sobre el suelo pélvico durante la gestación y la distensión de estos tejidos durante el nacimiento pueden dificultar su recuperación y hacer que aumentos bruscos de presión provoquen escapes de orina.
Aunque también puede aparecer después de una cesárea debido a los cambios y la sobrecarga que genera el embarazo, el parto vaginal, especialmente si es instrumental, prolongado o causa lesiones perineales, puede aumentar el riesgo. Además, influyen factores como el número de embarazos y partos, la edad, el índice de masa corporal y el estado previo del suelo pélvico, por lo que la recuperación varía en cada mujer.
No todas las pérdidas de orina tienen el mismo origen. Mientras que la incontinencia de esfuerzo aparece durante actividades que aumentan la presión abdominal, como correr, saltar o toser, la necesidad repentina y difícil de controlar de acudir al baño puede estar relacionada con la vejiga hiperactiva y la incontinencia de urgencia. Diferenciar ambos tipos es fundamental, ya que requieren una valoración y un tratamiento diferentes.
Ante esta situación, los especialistas de SANITAS recomiendan:
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Consultar a un profesional: Si las pérdidas persisten, empeoran o afectan a la vida diaria, es recomendable comentarlas en la revisión posparto. También se debe consultar ante dolor, sangre en la orina, dificultad para orinar, infecciones repetidas o sensación de bulto vaginal.
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Entrenar el suelo pélvico: En la incontinencia de esfuerzo o mixta se recomienda un programa individualizado y supervisado durante al menos tres meses para aprender a contraer correctamente la musculatura y mejorar los síntomas.
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Retomar el ejercicio progresivamente: La actividad física debe recuperarse de forma gradual después del parto, especialmente los ejercicios de impacto, prestando atención a la aparición de molestias o pérdidas.
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No depender solo de las protecciones: Los productos absorbentes pueden ayudar a controlar las pérdidas puntualmente, pero si el problema continúa es importante buscar su causa y recibir tratamiento.
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Cuidar el suelo pélvico a largo plazo: El envejecimiento y los cambios hormonales de la menopausia pueden afectar a la continencia. Las pérdidas de orina en mujeres mayores también deben valorarse y no considerarse simplemente una consecuencia de la edad.
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