Redacción, 04-03-2026.- La sensación de experimentar un dolor punzante al consumir bebidas calientes es algo común para muchas personas. Ya sea al tomar café, infusiones o caldos, es habitual notar una respuesta inmediata en los dientes que se manifiesta como un breve pero intenso latigazo. Esta reacción, conocida como sensibilidad dental, no es una enfermedad, sino una señal de alerta sobre el estado del esmalte y de los tejidos que protegen las terminaciones nerviosas.
Tal y como recoge Sanitas, este fenómeno tiene su origen en la dentina, situada justo debajo del esmalte. Esta capa posee miles de túbulos microscópicos que se conectan con la pulpa dental, donde están las terminaciones nerviosas. Cuando el esmalte sufre desgaste o las encías se retraen, esos canales quedan más expuestos, lo que hace que reaccionen con mayor intensidad ante estímulos de calor o frío, enviando al cerebro una señal que se percibe como dolor.
Según Antonio Longo, integrante del equipo Asistencial y de Calidad Clínica de Sanitas, «La sensibilidad dental no aparece de forma repentina. Suele ser el resultado de una suma de factores, entre los que destacan el desgaste progresivo del esmalte, un cepillado excesivamente agresivo o determinados tratamientos estéticos mal indicados. Los cambios bruscos de temperatura actúan como detonante cuando la barrera protectora del diente ya está comprometida. Es importante destacar que la percepción y el grado de molestia varían significativamente entre individuos, ya que la susceptibilidad a la sensibilidad depende de la anatomía dental única y del umbral de respuesta nerviosa de cada persona».








