Redacción, 14-07-2025.- Con temperaturas que superan los 40 grados en ciudades como Córdoba y con buena parte del país inmerso ya en varias olas de calor consecutivas, el aire acondicionado se convierte en recurso imprescindible para sobrellevar el verano.
Sin embargo, su uso inadecuado puede tener efectos perjudiciales para la salud. Así lo ha advertido el jefe del servicio de Neumología del Hospital Quirónsalud Córdoba, el doctor Luis Manuel Entrenas, quien subraya que «un uso racional, con temperatura moderada y mantenimiento adecuado, es clave para evitar desde infecciones respiratorias a contracturas musculares».
Según el especialista, los cambios bruscos de temperatura entre el exterior y los espacios climatizados son una de las principales causas de patologías respiratorias en esta época del año. Este contraste térmico puede desencadenar síntomas especialmente en personas con enfermedades pulmonares, pero también afectar a la población general, especialmente a los más vulnerables: niños, personas mayores y pacientes crónicos.
«El aire acondicionado, al ser frío y seco, puede generar desde dolor de garganta y sequedad ocular hasta episodios de rinitis, faringitis o bronquitis», ha explicado el doctor Entrenas. La reducción de la humedad ambiental favorece la sequedad de las mucosas, lo que puede traducirse en molestias respiratorias, cefaleas o fatiga. Además, estudios alertan de un repunte de consultas por problemas respiratorios vinculados al abuso del aire acondicionado durante los meses más cálidos del pasado año.
En concreto, un 35% de las personas expuestas de forma prolongada a climatización artificial presentan obstrucción nasal, frente al 9% de quienes se encuentran en entornos ventilados de forma natural.
«No se trata de demonizar el aire acondicionado —ha aclarado Entrenas, sino de aprender a utilizarlo de forma segura».
Precaución en grupos vulnerables
El especialista ha hecho hincapié en que los pacientes con Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), asma u otras patologías respiratorias deben extremar la precaución, ya que el aire frío puede provocar broncoespasmos y agravar su estado. Además, ha alertado de la aparición de cuadros vasovagales con síntomas como mareo o sudoración, especialmente al entrar en espacios muy fríos desde el exterior caluroso.








