Redacción, 13-06-2025.- A raíz de un estudio presentado esta mañana en el 71º Congreso de la Asociación Española de Pediatría (AEP), que da comienzo hoy en el Palacio de Congresos de Valencia y reunirá hasta el sábado a cerca de 2 000 especialistas, la AEP ha confirmado la urgencia de concienciar a la población sobre los factores que pueden aumentar o disminuir el riesgo de muerte súbita inesperada en lactantes (MSIL).
La MSIL es el fallecimiento sin razón evidente de un niño menor de un año, que ocurre generalmente durante el sueño. Tras la realización de una minuciosa investigación post mortem, que incluye la práctica de la autopsia, el examen del lugar del fallecimiento y la revisión de la historia clínica, suelen encontrarse causas metabólicas, cardíacas, infecciosas, traumáticas, sofocación o intoxicación, entre otras, aunque no siempre se termina conociendo el motivo.
Tal y com recoge la AEP, la incidencia de la muerte súbita inesperada del lactante en España, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) es de 0,14 casos por cada mil niños nacidos vivos. A pesar de ser uno de los países con cifras de MSIL más bajas, siguen siendo demasiados fallecimientos (47 en 2022, el último año del que hay registros).
Como señala la doctora Isabel Izquierdo Macián, jefa del Servicio de Pediatría y Neonatología del Hospital Universitario y Politécnico La Fe, quien ha presentado el estudio, “Cabe destacar que algunos de esos casos podrían ser evitables. De hecho, los registros internacionales apuntan a un ascenso del 0,2 %0 en los últimos 30 años de la tasa de muerte súbita por sofocación accidental o estrangulación”.
Según la literatura científica, la patogenia de la MSIL suele explicarse por la teoría del triple riesgo y uno de ellos es prevenible:
- Suele ocurrir en recién nacidos que tienen una patología subyacente, lo que los hace más vulnerables.
- Sucede generalmente en los primeros seis meses de vida, una etapa crítica del desarrollo.
- Es habitual que se sume un factor externo de estrés, como puede ser el humo del tabaco, dormir boca abajo o el exceso de abrigo.
“Ante una situación de hipoxia (falta de oxígeno en la sangre, células y tejidos del organismo) o hipercapnia (niveles de dióxido de carbono en la sangre más altos de lo normal) en un lactante vulnerable, se produciría un fallo de los mecanismos de auto resucitación, de los reflejos quimilaríngeos o de los microdespertares, que conduciría a la muerte”, explica la especialista.








