Redacción, 01-10-2026.-
“La mitad de los niños que sufre acoso escolar no se lo llega a decir nunca a sus padres, amigos, compañeros ni profesores, por tanto, la escuela debe consolidarse como un escenario fundamental para prevenir y detectar precozmente este y otros factores de riesgo para trastornos mentales”, afirmó el Prof. Celso Arango, académico de número de Psicología Médica de la Real Academia Nacional de Medicina de España (RANME).
Y también miembro de la Academia de Medicina de Estados Unidos, en su reciente sesión científica celebrada en la RANME.
“Igual que actuar pronto en otras enfermedades mejora el pronóstico, en salud mental resulta fundamental intervenir antes de que los problemas se agraven. Para conseguirlo, la colaboración entre los sistemas sanitario y educativo es imprescindible”, destacó.
Uno de los ámbitos prioritarios es el acoso escolar, especialmente entre los alumnos más vulnerables. Un estudio realizado en la Comunidad de Madrid con 1.608 estudiantes con necesidades educativas especiales por trastornos del neurodesarrollo encontró que tenían una probabilidad de sufrir acoso escolar casi seis veces mayor que sus compañeros.
“El riesgo era especialmente elevado cuando existían dificultades de lenguaje o comunicación social y llegaba a ser casi nueve veces superior en determinados diagnósticos, como los trastornos del espectro del autismo”, reveló este académico, quien también es jefe del Servicio de Psiquiatría Infantil del Hospital Universitario La Paz de Madrid e Investigador Distinguido de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM).
Tal y como recoge la RANME, la buena noticia es que la prevención puede funcionar. El programa LINKlusive, desarrollado en 20 centros educativos y evaluado en miles de estudiantes, ha conseguido resultados positivos significativos en Educación Primaria.
“Entre los alumnos de Primaria con necesidades educativas específicas, la victimización disminuyó un 45,6 % en el grupo que recibió la intervención, frente a un 0 % en el grupo control”, ratificó. “La experiencia demuestra que estas intervenciones pueden ser factibles, relativamente breves y gratuitas, aunque sus resultados dependen de la edad y deben interpretarse con prudencia”, añadió.







