Redacción, 14-04-2026.- El Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud ha aprobado el documento 2026-2030 para el desarrollo de la Estrategia de Cuidados Paliativos. Tras veinticinco años desde el primer Plan Nacional, el nuevo documento refuerza el acceso a los cuidados paliativos como un derecho del individuo, independientemente de su patología o lugar de residencia.
Uno de los aspectos más destacados es la evolución en la definición de la población diana. Los cuidados paliativos ya no se limitan a pacientes en situación terminal con un pronóstico inferior a seis meses, sino que se centran en el sufrimiento causado por la enfermedad como activador principal de la atención.
Este nuevo modelo asistencial responde a una realidad epidemiológica ineludible: se estima que el 75% de los fallecimientos en España se producen actualmente a consecuencia de enfermedades crónicas que generan necesidades paliativas. El documento destaca que, mientras el cáncer representa un 25% de estas muertes, las enfermedades no oncológicas —como las demencias, las insuficiencias de órgano o la fragilidad avanzada— suponen ya el 50%, lo que establece una proporción de dos casos no oncológicos por cada caso de cáncer.
Esta tendencia se ve impulsada por el progresivo envejecimiento de la población, que ha elevado la prevalencia de personas adultas con necesidades paliativas a niveles de entre el 1,4% y el 1,6% de la población general. En este escenario, el grupo más numeroso de pacientes ya no es el oncológico, sino el compuesto por personas con multimorbilidad y fragilidad avanzada, quienes a menudo enfrentan procesos de deterioro más largos y oscilantes que requieren un soporte integral mucho antes de la fase final de la vida.
Tal y como recoge Sanidad, un pilar fundamental de la nueva estrategia es el impulso de la identificación precoz de personas con necesidades paliativas en todos los niveles del sistema de salud. Para facilitar esta labor, se promoverá la inclusión de herramientas validadas como el NECPAL 4.0 dentro de la historia clínica informatizada, sirviendo como una ayuda directa en la consulta para que los profesionales puedan valorar la complejidad de cada caso. La importancia clínica de esta medida radica en permitir que el enfoque paliativo se instaure de manera gradual y temprana, asegurando que los pacientes reciban la atención adecuada mucho antes de alcanzar la fase agónica o de final de vida








