Estas tres medidas resultan especialmente relevantes en el actual contexto de virus respiratorios, por ello la vacunación frente a la gripe o la COVID-19 cobra una importancia especial. No hablamos de una molestia pasajera: la gripe causa cada año miles de hospitalizaciones y muertes, especialmente entre personas mayores, enfermos crónicos y profesionales sanitarios. Vacunarse no es solo un acto de autoprotección; es también un gesto de responsabilidad colectiva, un compromiso con quienes más riesgo tienen.

La OMC subraya que, aunque la pandemia de COVID-19 transformó las medidas de protección, esas tres herramientas continúan siendo esenciales ante la aparición de nuevas variantes virales, brotes de otras patologías y otras enfermedades prevenibles. “Vacunarse no es solo protegerse a uno mismo: es proteger a la comunidad”.
Asimismo, la organización recuerda que el lavado de manos sigue siendo “la primera barrera frente a los gérmenes” y que la mascarilla puede marcar la diferencia cuando el riesgo de transmisión es elevado -por ejemplo- en transporte público, hospitales o reuniones multitudinarias.








