Redacción, 23-07-2024.- Con la llegada de los meses estivales y los días de playa y de piscina son más frecuentes las consultas médicas relacionadas con infecciones del tracto urinario (ITU). Aunque la patología urológica suele ser constante a lo largo del año, el verano es una estación proclive a presentar de manera habitual cistitis y cólicos nefríticos asociados a la disminución del volumen miccional, la deshidratación por calor y a la menor ingesta de líquidos.
El Dr. Damián Villegas, especialista del Servicio de Urología de HM Rosaleda, indica que de las infecciones producidas por una colonización bacteriana de la vía urinaria la más habitual es la infección del tracto urinario inferior, conocida comúnmente como cistitis, «que se caracteriza por dolor al orinar, una sensación urgente de escozor, el aumento de frecuencia miccional y tenesmo miccional (deseo miccional continuo), que pueden acompañarse de urgencia o incontinencia urinaria, dolor suprapúbico o sangre, además de que la orina puede ser de aspecto turbio”.
Algunos de los factores que favorecen su aparición en verano son cierto grado de deshidratación por el calor y la pérdida de líquidos por otras vías como la sudoración, también la disminución de la frecuencia urinaria porque pasamos más tiempo fuera de casa, así como los cambios bruscos de temperatura.
El aire acondicionado o quedarse con el bañador mojado durante largos periodos de tiempo predisponen a padecer estas infecciones. El diagnóstico fundamentalmente se basa en la clínica del paciente y un análisis de orina alterado.
«En los casos más complicados la infección puede llegar a afectar el riñón del paciente ocasionando dolor lumbar y fiebre. Si una infección de orina no se trata adecuadamente puede recurrir o evolucionar a casos más complicados, como puede ser una pielonefritis o en casos extremos acabar en un cuadro de sepsis”, explica el doctor de HM Hospitales.








