Redacción, 06-09-2026.- Con el final del verano y la vuelta a la rutina laboral y familiar, recuperar unos hábitos saludables se convierte en una buena oportunidad para mejorar la alimentación y cuidar la salud.
Durante las vacaciones es habitual modificar los horarios, comer fuera de casa con mayor frecuencia, aumentar el consumo de determinados alimentos o bebidas y reducir la actividad física, por lo que retomar progresivamente una rutina equilibrada puede ayudar a recuperar el bienestar físico y mental, según afirma Lourdes de la Bastida, nutricionista del Hospital Quirónsalud Córdoba.
Lourdes de la Bastida señala que «una rutina saludable no se limita únicamente a la alimentación, sino que incluye también la actividad física, un descanso adecuado, una buena calidad del sueño y la gestión del estrés», y subraya la importancia de recuperar estos hábitos «sin planteamientos excesivamente exigentes que puedan generar frustración».
En este sentido, recomienda comenzar por objetivos específicos, medibles, alcanzables y realistas.
«No es necesario cambiarlo todo de golpe. Pequeñas modificaciones pueden ser un buen punto de partida y, en mi experiencia, aproximadamente a la semana los pacientes suelen empezar a interiorizar los cambios pautados», señala.
La organización es uno de los principales aliados para mantener una alimentación equilibrada cuando se retoma el ritmo laboral. Planificar las comidas de la semana y elaborar previamente la lista de la compra permite disponer de los alimentos necesarios y reduce la improvisación, que puede favorecer elecciones menos saludables, explica la nutricionista.
También es recomendable establecer unos horarios de comida adaptados a las circunstancias laborales y familiares de cada persona. En estas primeras semanas después del verano, Lourdes de la Bastida aconseja recuperar el protagonismo de los alimentos frescos y de temporada e incorporar preparaciones sencillas como verduras, ensaladas de legumbres, gazpachos o cremas de verduras.
Otro cambio sencillo que puede incorporarse desde el principio es aumentar el consumo de fruta.
«Tomar dos o tres piezas al día, repartidas en las diferentes ingestas, es una modificación fácil de introducir y nos ayuda a conseguir una alimentación más completa y nutritiva», apunta Lourdes de la Bastida.
Sin prohibiciones ni dietas extremas
La vuelta de las vacaciones también puede llevar a algunas personas a plantearse dietas muy restrictivas para compensar los excesos del verano. Sin embargo, la especialista considera que este enfoque puede ser contraproducente.
«No es necesario eliminar completamente el azúcar o los alimentos ultraprocesados, pero sí reducir su consumo de forma significativa y priorizar los alimentos frescos y las fuentes naturales de azúcar», explica.








