Redacción, 09-08-2025.- La causa principal de los ahogamientos es el no saber nadar. Por eso es muy importante que los niños aprendan a hacerlo desde muy pequeños. Incluso es recomendable que aprendan antes de saber andar. La mayoría de los ahogamientos en menores se da en piscinas privadas cuando no tienen la supervisión de un adulto.
De manera que, otro buen consejo, es no dejar los accesos abiertos en las piscinas y tener sistemas que los menores no puedan manipular. En el caso de los adultos, el alcohol y las drogas, asociado a lugares que desconocemos –con una orilla muy pronunciada, corrientes fuertes o condiciones demasiado agresivas en el mar–, son la combinación perfecta para que se produzca el accidente.
Hay un dicho entre los profesionales de la emergencia que dice: «mejor un accidentado que dos».
Tal y como recoge LA RAZÓN, lo mejor que podemos hacer, tanto si el entorno es peligroso como si no somos expertos en rescate acuático, es llamar al 112 para que acudan los profesionales. Seguidamente, buscaremos ayuda a nuestro alrededor para cumplir la norma:
«No se debe asistir una emergencia solo».
Si valoramos que el entorno es seguro y conocemos nuestras capacidades, podremos actuar después de llamar y tener ayuda. Pero hay que tener en cuenta que en la fase de ahogamiento una persona, con el ansia de querer salir del agua, puede ahogar al reanimador también.
Son entornos muy diferentes en cuanto a la seguridad, así que tendremos que actuar, sobre todo, priorizando nuestra propia seguridad. En la piscina, el mejor consejo que podemos dar es que trates de no meterte en el agua. Si es profunda y no hacemos pie lo mejor es lanzar elementos de flotación (colchonetas, balones, aros de rescate…) para que la víctima se pueda agarrar.
En la playa, no nos queda más remedio que llamar a los servicios de rescate para que ayuden a la persona que se está ahogando. Meterse en el agua implica mucho riesgo si no sabes bien qué estás haciendo. Recordar que para atender una emergencia siempre hay que seguir las prioridades que nos recomienda el Consejo Europeo de Reanimación con la Cadena de Supervivencia, así que lo primero que hay que hacer siempre es activar los servicios de emergencia llamando al 112.








