Redacción, 31-12-2025.- La asfixia es una de las principales causas de mortalidad durante la infancia, especialmente en niños de entre uno y cinco años, ya que sus habilidades motoras y de deglución aún no están completamente desarrolladas. Además, durante las fiestas navideñas, y especialmente en fin de año, aumenta el riesgo de atragantamiento, al consumirse más turrones, frutos secos, peladillas, palomitas de maíz y, sobre todo, uvas y caramelos.
“No hay año en que no acabe algún niño en urgencias por este motivo, con consecuencias a veces graves o incluso fatales”, señala el doctor Ignacio Manrique, coordinador del Comité de Soporte Vital de la Asociación Española de Pediatría (AEP), quien insiste en que “el atragantamiento se puede prevenir tomando las medidas adecuadas y aprendiendo a actuar correctamente si se da un episodio”.
Consejos para evitar que las uvas estropeen la nochevieja, según la AEP
1. No se deben ofrecer uvas enteras a los niños y niñas hasta al menos los 4–5 años, cuando el riesgo de atragantamiento disminuye significativamente. Hasta entonces, se recomienda partirlas en cuatro trozos a lo largo, no en rodajas.
2. Además, las uvas deben estar peladas y sin semillas, pues la piel es resbaladiza y puede deslizarse sin querer hacia la garganta.
3. Es conveniente que el niño esté sentado y tranquilo cuando las tome.
4. Deberá tomarlas con supervisión de un adulto.
5. Los gusanitos de sémola de maíz o las pasas pueden ser alternativas seguras a las uvas.

Los caramelos, otro riesgo de las fiestas
Los caramelos, especialmente los duros y redondos, pueden bloquear completamente la vía aérea de un niño en segundos. No se deshacen rápido y encajan con facilidad en la garganta. Por todo ello, son una de las causas más frecuentes de atragantamiento en la infancia, especialmente en menores de 5 años. El CSV-AEP ofrece las siguientes recomendaciones por edades*:
- 0–3 años: riesgo muy alto. No deben consumir caramelos
- 3–5 años: riesgo alto, incluso con supervisión por parte de familiares o de adultos que estén junto a él.
- Por encima de los 5 años: el riesgo disminuye, pero no desaparece








