Redacción, 01-01-2025.-La Navidad y el final del año no son sólo fechas señaladas en el calendario. Representan un cambio de ciclo vital que, desde el punto de vista psicológico, nos invita inevitablemente a mirar atrás y a proyectarnos hacia el futuro. Un ejercicio que, aunque natural, puede activar emociones y mecanismos internos que habían permanecido en silencio durante el resto del año.
Así lo ha explicado el doctor Francisco Lara, jefe de servicio Psicología Clínica del Hospital Quirónsalud Córdoba y del Centro Médico Quirónsalud Jaén, quien ha señalado que «en estas fechas se intensifican procesos de autoevaluación personal que, en muchas ocasiones, desembocan en emociones como la frustración, especialmente cuando nos juzgamos por no haber alcanzado los objetivos que nos marcamos o nos exigimos una versión idealizada de nosotros mismos».
La mirada al pasado, lejos de resultar reparadora, puede convertirse en un factor de riesgo emocional.
«Revivir recuerdos sin una actitud consciente suele llevarnos a una lectura negativa de nuestra historia personal, dando más peso a las experiencias dolorosas, algo que se ve reforzado por el clima melancólico asociado a la Navidad», ha apuntado el especialista.
Este impacto emocional se acentúa en personas que han sufrido la pérdida de un ser querido, atraviesan una enfermedad, una ruptura sentimental o viven en soledad o lejos de su entorno habitual. Sin embargo, Lara ha subrayado que incluso quienes están acompañados pueden experimentar nostalgia por etapas vitales ya superadas o por navidades pasadas.
Tal y como recoge Quirónsalud, aunque culturalmente estas fechas se asocian a felicidad, unión familiar y celebración, también pueden generar tristeza, ansiedad y una elevada presión social. Mensajes como «este año sí cumpliré mis propósitos» o «es momento de reinventarse» pueden convertirse en una carga emocional difícil de sostener, favoreciendo la aparición de ansiedad o malestar psicológico.
Autocuidado emocional
Ante este escenario, el jefe de servicio de Psicología Clínica del Hospital Quirónsalud Córdoba ha insistido en la importancia del autocuidado emocional.
«Si adoptamos una actitud consciente y realista, la Navidad puede transformarse en un periodo de serenidad, gratitud y auténtica renovación emocional», ha afirmado.








