Redacción, 11-05-2026.- El café lleva siglos acompañando nuestras mañanas, pero lo que ocurre después de ese primer sorbo, en el cerebro y en el intestino, empieza ahora a dibujarse con una precisión hasta ahora desconocida, según recoge La Razón.
Un nuevo estudio publicado en Nature Communications desentraña cómo esta bebida cotidiana no solo nos despierta, sino que reorganiza, de forma medible, la actividad cerebral y el ecosistema microscópico que habita en nuestro cuerpo.
Los resultados apuntan a una doble acción. Por un lado, el café actúa sobre el cerebro como un modulador fino de la actividad neuronal. No se limita a bloquear la adenosina (la molécula asociada a la sensación de cansancio), sino que parece reorganizar patrones de conectividad entre regiones cerebrales implicadas en la atención, la memoria y la toma de decisiones. Es decir, no solo nos mantiene despiertos: ajusta la forma en que distintas áreas del cerebro se comunican entre sí.

Pero el hallazgo más sugerente ocurre lejos del cerebro, en un territorio menos visible pero igual de influyente: la microbiota intestinal. El estudio, liderado por John F. Cryan, de la Universidad de Cork, muestra que el consumo de café altera la composición de bacterias en el intestino, favoreciendo ciertas especies asociadas con procesos metabólicos y con la producción de compuestos bioactivos. Algunas de estas moléculas, a su vez, pueden influir en el sistema nervioso a través del llamado eje intestino-cerebro, una autopista bidireccional de señales químicas y nerviosas.
Algunos estudios ya sugieren vínculos entre la microbiota y enfermedades como la depresión o el párkinson, lo que convierte a hábitos cotidianos como tomar café, en posibles moduladores de procesos mucho más complejos.
“Nuestros hallazgos revelan las respuestas del microbioma y del sistema nervioso al café, así como sus posibles beneficios a largo plazo para un microbioma más saludable – concluye Cryan en un comunicado -. El café puede modificar la actividad colectiva de los microbios y los metabolitos que utilizan, y tiene el potencial de ser aprovechado como una intervención adicional dentro de una dieta sana y equilibrada. Nuestros resultados sugieren que el café, tanto con cafeína como descafeinado, puede influir en la salud de maneras distintas pero complementarias”.








