Redacción, 15-03-2026.- Dormir ocho horas no siempre significa descansar bien. Cada vez más personas se despiertan con sensación de cansancio, falta de concentración o somnolencia durante el día a pesar de haber pasado suficiente tiempo en la cama. En el marco del Día Mundial del Sueño, los expertos de Farmasierra recuerdan que el verdadero descanso depende tanto de la cantidad como de la calidad del sueño, un proceso en el que influyen múltiples factores, entre ellos el equilibrio de la microbiota intestinal y su relación con el cerebro.
“Muchas personas creen que el problema es dormir pocas horas, cuando en realidad el descanso depende de cómo dormimos. Esto se debe, en parte, a posibles disbiosis y a la influencia de la microbiota sobre el nervio vago y el sistema parasimpático. Si el sueño es fragmentado o poco profundo, el cerebro no logra recuperarse completamente y aparecen síntomas como fatiga mental, irritabilidad o dificultades de concentración”, explica la Dra. Ana I. Ortiz, directora del Área de Salud de Farmasierra.
Tal y como recoge Farmasierra y según la II Radiografía sobre el Autocuidado en España de la Asociación para el Autocuidado de la Salud (anefp), el 29,7% de los españoles admite que su descanso no es reparador y que afecta a su estado de ánimo diurno. Además, un 12,4% dice tener dificultades para conciliar o mantener el sueño despertándose varias veces durante la noche. El estrés diario, las preocupaciones laborales, los horarios irregulares o el uso de dispositivos electrónicos antes de dormir pueden alterar la microbiota y los ciclos naturales del sueño y dificultar que el organismo alcance fases profundas y realmente reparadoras.
Un descanso breve a mitad del día puede ayudar a recuperar la energía
Para lograr un descanso realmente reparador, la Dra. Ortiz ofrece una serie de recomendaciones para adoptar hábitos que favorezcan la higiene del sueño:
• Mantener horarios regulares para acostarse y levantarse.
• Reducir el uso de pantallas al menos una hora antes de dormir.
• Evitar cenas copiosas o estimulantes como cafeína o alcohol por la noche.
• Practicar actividad física regular, preferiblemente durante el día.
• Crear un entorno adecuado para dormir, con oscuridad, silencio y temperatura confortable.
“El sueño es un proceso biológico complejo en el que influyen factores físicos, emocionales y ambientales. Por eso, mejorar la calidad del descanso requiere un enfoque global que tenga en cuenta tanto los hábitos de vida como la gestión del estrés”,








