Redacción, 16-03-2026.- En el Día Mundial de la Endometriosis, que se conmemora cada 14 de marzo, datos como que en todo el mundo el 10 % de las mujeres en edad reproductiva (190 millones de personas) sufre esta enfermedad, evidencian que la endometriosis constituye un problema de salud pública de gran magnitud.
Esta cifra global que aporta la Organización Mundial de la Salud (OMS) podría incluso no reflejar la prevalencia real debido a las limitaciones diagnósticas existentes en muchos países.
En España, se ha estimado una prevalencia de entre el 10 y el 15 % de las mujeres en edad fértil, lo que supondría más de un millón de mujeres que conviven con endometriosis, muchas de ellas durante años antes de obtener un diagnóstico definitivo.
La dificultad del diagnóstico se explica por la ausencia de una prueba no invasiva definitiva y de biomarcadores fiables, así como por la gran variabilidad clínica, lo que contribuye a la demora en su identificación.
Esta incertidumbre diagnóstica y el dolor menstrual persistente que caracteriza a la endometriosis se asocian, además, con un deterioro significativo de la calidad de vida y con una mayor prevalencia de ansiedad y depresión.
A esto hay que añadir que la normalización cultural del dolor menstrual ha contribuido históricamente a invisibilizar el problema, a considerarlo como una afección menor o irrelevante, y ha favorecido la persistencia de estigmas sociales. Todo ello supone una barrera para la búsqueda precoz de atención sanitaria, como así se recoge en un informe monográfico elaborado por el Consejo General de Colegios Farmacéuticos, con motivo del Día Mundial de la enfermedad.








