Redacción, 25-06-2026.- La polimedicación se ha convertido en uno de los retos más relevantes en la atención sanitaria de las personas mayores y de quienes conviven con varias enfermedades crónicas. Según el Ministerio de Sanidad, el 30% de las personas mayores de 65 años consume cinco o más medicamentos crónicos al año, una proporción que alcanza el 45% entre los 85 y los 94 años.
El aumento de la esperanza de vida y la presencia simultánea de distintas patologías hacen que muchas personas tomen a diario medicación para la hipertensión, la diabetes, la hipercolesterolemia, el dolor, los trastornos del sueño u otros problemas de salud. Sin embargo, acumular tratamientos no siempre implica estar mejor tratado. El riesgo aparece cuando existen duplicidades, interacciones, dosis que ya no se ajustan al estado actual del paciente o medicamentos que se mantienen sin una revisión periódica.
«Cuando una persona toma varios fármacos de forma simultánea, el riesgo no depende solo de cada medicamento por separado. También debemos valorar cómo interactúan entre sí y cómo responde el organismo con el paso de los años. A veces, síntomas como el mareo, la debilidad o la confusión tienen más relación con el tratamiento que con la enfermedad de base», explica Álvaro Sáez, supervisor de enfermería de hospitalización del Hospital Universitario Sanitas Virgen del Mar.
El problema está en cómo se combinan
Tal y como recoge OK Diario, uno de los principales problemas es que los efectos adversos pueden pasar desapercibidos. La somnolencia durante el día, la pérdida de apetito, la inestabilidad al caminar, las alteraciones de memoria o las caídas repetidas pueden atribuirse al envejecimiento cuando, en realidad, pueden estar relacionadas con combinaciones de fármacos, cambios en la tolerancia o dificultades para seguir correctamente la pauta.
Este riesgo aumenta cuando intervienen varios especialistas y no existe una visión completa del tratamiento. También puede ocurrir cuando se incorporan medicamentos sin receta, suplementos o productos de herbolario sin comunicarlo al profesional sanitario. Aunque se perciban como inocuos, algunos pueden interferir con tratamientos prescritos o aumentar determinados efectos adversos.








