Redacción, 14-12-2025.- La llegada del frío modifica el entorno y también la forma en que la piel responde a las agresiones externas. La combinación de calefacción elevada en interiores, prendas de abrigo con fibras irritantes y continuos contrastes térmicos crea un escenario que favorece la sequedad cutánea.
“En invierno la piel pierde más agua, lo que debilita la barrera cutánea y la hace más vulnerable frente a cualquier irritante. Además, la calefacción reduce la humedad ambiental y las fibras de algunas lanas generan fricción directa. A esto se suman los cambios bruscos de temperatura, que intensifican la sensación de tirantez y picor. Como resultado, pueden aparecer eccemas en manos, rostro, cuello o pliegues”, explica Cristina Villegas, jefa de Dermatología del Hospital Universitario Sanitas La Moraleja.
En las personas mayores esta situación se acentúa.
“Con la edad, la piel pierde lípidos y capacidad de retener agua, lo que reduce la eficacia de la barrera cutánea y favorece la sequedad. Esta mayor fragilidad incrementa la sensibilidad a los irritantes ambientales y puede provocar episodios de picor más intensos, descamación marcada y una mayor probabilidad de desarrollar eccemas durante los meses fríos”, añade Miriam Piqueras, directora médica de Sanitas Mayores.
Las formas más frecuentes de afectación son la dermatitis atópica, la dermatitis irritativa de manos —muy relacionada con el frío y el lavado frecuente— y los eccemas de contacto causados por determinados tejidos o por sustancias presentes en detergentes y suavizantes. En muchos casos, los síntomas incluyen enrojecimiento y descamación, acompañados de sensación de quemazón o picor intenso que puede alterar el sueño y la calidad de vida.
“Se observa un aumento de las consultas por problemas cutáneos durante el invierno. Muchas personas asocian estos síntomas únicamente al frío, pero el problema está estrechamente relacionado con el ambiente seco de interiores, la ropa poco adecuada y ciertas rutinas diarias, como duchas muy calientes o el uso de jabones agresivos”, concluye Villegas.








