Redacción, 11-03-2022.- Los pediatras nos recuerdan constantemente la importancia de mantener un correcto hábito de sueño en los menores desde su nacimiento. Y es que, pasamos el 40% del tiempo hasta los 18 años durmiendo. Pero dormir, no significa inactividad. El sueño es un proceso en el que se activa el sistema nervioso central por lo que si registramos un déficit de sueño pueden aparecer problemas asociados como la obesidad, alteraciones emocionales y problemas de aprendizaje.
Tal y como recoge Ribera Salud, el Dr. Gonzalo Ros, jefe de pediatría del Hospital Universitario del Vinalopó, del grupo sanitario Ribera, recuerda que “hasta el 30% de los niños menores de 5 años presentan problemas de sueño. Un porcentaje que va del 13 al 27% si hablamos de menores entre los 4 y los 12 años”. Y esto se puede manifestar durante el día como irritabilidad o disminución de la atención.
“Si vemos el desarrollo del sueño desde nuestro nacimiento podemos observar como hasta los 3 meses de vida predomina el llamado sueño activo, que es el precursor del sueño REM. Hacia los 3 meses aparecen los llamados husos de sueño y se completa la diferenciación de todas las fases del mismo. Es normal que aparezcan despertares nocturnos frecuentes hasta la etapa prepuberal y que durante la adolescencia se desarrolle un retraso fisiológico del inicio del sueño”, explica el Dr. Ros.








