Redacción, 13-02-2026.- En relación con algunos mensajes difundidos recientemente en redes sociales y medios de comunicación que cuestionan de forma genérica el uso de colutorios bucales, el Consejo General de Dentistas de España considera necesario realizar una serie de aclaraciones para evitar confusión entre la población.
Los colutorios no son productos de uso universal ni sustituyen a la higiene bucodental básica, pero constituyen herramientas eficaces y seguras cuando están correctamente indicadas por un dentista y se utilizan con una pauta adecuada, adaptada a cada situación clínica.
“El debate público sobre salud es positivo y necesario, pero siempre entre profesionales cualificados y desde luego conviene huir de mensajes simplistas o categóricos que pueden generar alarma injustificada”, señala el presidente del Consejo General de Dentistas, el Dr. Óscar Castro Reino. “Los colutorios no reemplazan al cepillado ni a la higiene interdental, pero bien prescritos pueden aportar beneficios claros en prevención, control de determinadas patologías y apoyo a tratamientos clínicos”.
Colutorios: una utilidad adaptada a cada necesidad clínica
Existen distintos tipos de colutorios, con formulaciones y objetivos terapéuticos diferentes, por lo que es recomendable que su elección se base en un diagnóstico profesional y en las características del paciente:
- Control de placa bacteriana y gingivitis: determinados colutorios con agentes antiplaca o antisépticos pueden ayudar a reducir la inflamación gingival y la carga bacteriana durante periodos concretos, como complemento a la higiene oral y al tratamiento profesional.
- Prevención de caries y desmineralización: los colutorios con flúor pueden ser útiles en pacientes con alto riesgo de caries, personas con ortodoncia, sequedad bucal o antecedentes de lesiones cariosas, siempre bajo recomendación del dentista.
- Asepsia previa o posterior a procedimientos clínicos: en determinados contextos asistenciales, algunos enjuagues se emplean antes o después de tratamientos para disminuir transitoriamente la carga microbiana oral como medida complementaria de higiene clínica.
- Sequedad bucal, mucosas sensibles y halitosis: existen formulaciones específicas orientadas a mejorar la hidratación, la tolerancia y el control del mal aliento, sin necesidad de recurrir a antisépticos intensos.
En este sentido, el Dr. Castro ha puesto un ejemplo muy descriptivo: “La prescripción del ácido acetilsalicílico es muy habitual en determinados procesos cardiovasculares, a pesar de conocerse su asociación con un mayor riesgo de úlcera digestiva. Lo importante en medicina es valorar adecuadamente el coste beneficio de las terapias prescritas”, ha argumentado.








