Redacción, 23-02-2026.- Las infecciones de transmisión sexual (ITS) constituyen la segunda causa de enfermedad infecciosa en Europa, solo por detrás de las infecciones respiratorias. En los últimos años, su incremento sostenido en España se ha consolidado como un relevante problema de salud pública, tanto por el aumento de casos como por las complicaciones y secuelas asociadas a un diagnóstico y tratamiento tardíos.
En este contexto, la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES) y el Ministerio de Sanidad firmaron en 2025 un convenio de colaboración para el desarrollo de actuaciones conjuntas orientadas a mejorar la información, la prevención y la detección precoz de las ITS, así como su abordaje desde el sistema sanitario. Fruto de este acuerdo nace Punto ITS, una herramienta destinada a reforzar la respuesta frente al aumento de estas infecciones.
Una tendencia al alza que preocupa a los profesionales sanitarios
Tal y como recoge Sanidad, desde inicio de la década de los 2000, las ITS no han dejado de crecer año tras año, España vive un cambio silencioso que puede afectar a todo aquel con vida sexual activa. Según el último Informe de Vigilancia Epidemiológica de las ITS, en 2024 se notificaron más de 37.000 nuevos casos de gonorrea, casi 42.000 casos de clamidia, cerca de 12.000 casos de sífilis y aproximadamente 2.000 casos de linfogranuloma venéreo (LGV), lo que supone un crecimiento sostenido relevante en los últimos años.
Por otro lado, una de las razones por las que el abordaje de las ITS resulta especialmente complejo es que muchas de estas infecciones cursan sin síntomas durante semanas, meses o incluso años, favoreciendo su transmisión inadvertida y retrasando el diagnóstico, con el consiguiente riesgo de complicaciones médicas relevantes.
Juan González del Castillo, coordinador del proyecto y del Grupo de Trabajo de Infecciones en Urgencias de SEMES, señala que “las infecciones de transmisión sexual están aumentando de forma preocupante y, en muchos casos, pasan desapercibidas porque pueden no dar síntomas durante mucho tiempo. Informarse, protegerse y hacerse pruebas cuando existe riesgo es una forma de cuidarse a uno mismo y también a los demás. Desde los servicios de urgencias vemos a diario las consecuencias del diagnóstico tardío, por lo que es fundamental normalizar la prevención, el uso del preservativo y el acceso sencillo al cribado”.








