Redacción, 24-02-2026.- La reproducción asistida forma parte del abordaje médico de los problemas de fertilidad, una situación de salud que afecta a un número creciente de personas y que, en muchos casos, se presenta a edades más avanzadas y asociada a otras patologías. Los avances clínicos y tecnológicos de las últimas décadas han permitido mejorar los resultados, reducir riesgos y adaptar los tratamientos a perfiles de pacientes cada vez más complejos, según recoge Quirónsalud.
Actualmente, el objetivo de la reproducción asistida no se limita a lograr el embarazo, sino a hacerlo con las máximas garantías de seguridad clínica, teniendo en cuenta tanto la salud física como el impacto emocional del proceso. Por ello, el abordaje de la fertilidad requiere una valoración médica integral y un seguimiento que se extiende más allá del tratamiento reproductivo, incluyendo el embarazo y el nacimiento.
La Unidad de Reproducción Asistida del Hospital Ruber Internacional desarrolla su actividad dentro de un hospital de alta complejidad, lo que facilita un enfoque multidisciplinar coordinado entre las especialidades implicadas en la salud reproductiva.
«La base del tratamiento es una evaluación diagnóstica completa, que incluye el estudio del embrión, el útero y el estado general de la paciente, además de un seguimiento médico que se prolonga durante el embarazo y el nacimiento», explica la Dra. Elena Carrillo de Albornoz, directora médica de la unidad.








