Redacción, 12-03-2024.- El yoga es una disciplina aeróbica inspirada en la tradición milenaria india, con el objetivo de unir cuerpo y alma mediante la respiración abdominal. A través de una serie de posturas físicas, el yoga se desarrolla como una práctica espiritual que aúna ejercicios de inhalación y meditación.
Su etimología procede del término indio youg, que significa “unir”. Y su propia esencia es un reflejo de unión en todos los sentidos: la conciencia individual con conciencia infinita, la sinergia entre la tierra y el cielo, o de lo exterior con lo interior. Una dinámica que también puede unir vínculos si se practica en pareja.
Tal y como destaca Consalud, promueve la toma de conciencia del cuerpo, de la respiración y relajación mediante distintas secuencias lúdicas y rítmicas. Las asanas, o posturas en sánscrito, son el medio para llegar a la calma y el primer paso para comenzar con la movilidad.
Meditar es tomar conciencia de lo que somos y olvidar lo que nos rodea.
Para ello, se requiere un importante ejercicio de concentración y practicarlo de manera constante. Acceder a nuestro silencio interior nos puede ayudar aclarar las ideas y facilita la toma de decisiones, lo que supone un importante avance de cara a la mejora de la autoestima, especialmente si lo mantenemos a largo plazo.
Llevarlo a cabo en un momento del día que resulte propicio, como antes de dormir, ayuda a que el niño se calme. No obstante, algunas secuencias pueden ayudar a activar el cuerpo e iniciar el día entre estiramientos.
El silencio y la calma pueden convertirse en una herramienta para canalizar las energías.
Funciona como equilibrante de emociones, sobre todo ante las situaciones de estrés y mejora la forma de gestionarlas de cara al futuro.








