Redacción, 19-12-2024.- La nueva Ley del Medicamento no es solo una cuestión de legislación, es una cuestión de compromiso y de asegurar la sostenibilidad de la red de farmacias. Y para ello debe prestar una atención especial a las farmacias en zonas rurales, aisladas o deprimidas, y que las reformas en precios y financiación permitan mantener una farmacia social, accesible y viable económicamente.
Esta ha sido una de las solicitudes del presidente del Consejo General de Colegios de Farmacéuticos, Jesús Aguilar, durante la entrega de los Premios Panorama y las Medallas de la Profesión Farmacéutica, que se concedieron ayer en un acto presidido por la presidenta del Congreso de los Diputados, la farmacéutica Francina Armengol.
Aguilar ha querido también subrayar que la nueva normativa representa una oportunidad “para introducir los servicios farmacéuticos concertados, la atención farmacéutica domiciliaria para colectivos vulnerables con criterios de planificación o la vinculación de los depósitos de los centros sociosanitarios a las farmacias de su zona”.
Además, el presidente del Consejo ha tenido un recuerdo para los afectados por la DANA y la labor de los farmacéuticos, “en medio de la catástrofe y la pérdida de vidas humanas, la profesión ha vuelto a estar a la altura y a demostrar su inmenso valor. Aun con las luces verdes de las farmacias apagadas, porque se habían arrasado, los farmacéuticos demostraron su alma sanitaria, su responsabilidad con los ciudadanos y su vocación de servicio. Un ejemplo de cómo nuestra profesión, formada por más de 80.000 farmacéuticos, está siempre lista para dar lo mejor de sí misma desde todas las modalidades de ejercicio”, ha concluido.
Por su parte, la presidenta del Congreso de los Diputados ha agradecido la labor del Consejo General de Colegios Farmacéuticos y ha trasmitido su compromiso para “tirar” de la Farmacia, por “generosidad, porque los farmacéuticos si algo somos, es generosos”.
Porque la “oficina de farmacia es un servicio público de primer nivel, sin la farmacia, sin los farmacéuticos, sin la cercanía, sin la proximidad, sin la capacidad de capilarización con la ciudadanía, nuestro país sería infinitamente peor. Lo hemos demostrado siempre, en los buenos momentos, pero, sobre todo, en los malos”.









