Redacción, 25-05-2025.- El pie diabético es una de las complicaciones más graves y frecuentes de la diabetes, pero esta afección, que puede derivar en amputaciones y poner en riesgo la vida del paciente, es prevenible si se detecta a tiempo y se maneja adecuadamente.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el pie diabético se define como la infección, ulceración o destrucción de tejidos profundos del pie, asociada a alteraciones neurológicas y/o enfermedad vascular periférica en personas con diabetes.
«El pie diabético no aparece de un día para otro. Es el resultado de años de mal control metabólico, falta de cuidado de los pies, tabaquismo, hipertensión, colesterol elevado, obesidad y sedentarismo», explica el Dr. Pablo Gallo González, jefe de Servicio de Angiología y Cirugía Vascular del Hospital Ruber Internacional.
Las consecuencias del pie diabético pueden ser devastadoras.
«Estamos hablando de la principal causa de amputación no traumática en el mundo. Por esta causa, cada 30 segundos, alguien pierde una extremidad de forma total o parcial», advierte el Dr. Gallo.
La combinación de isquemia (falta de riego sanguíneo) e infección multiplica el riesgo de amputación.
«Una úlcera que no recibe suficiente sangre no cicatriza, se infecta y puede derivar en una amputación parcial o total», añade.
El primer signo de alarma suele ser una úlcera o lesión en uno o ambos pies. A esto pueden sumarse hormigueo, calambres, dolor intenso o pérdida de sensibilidad.
«Cuando hay enfermedad vascular periférica, el paciente puede notar dolor al caminar, incluso en reposo. El pie puede verse pálido, frío, sin pulso palpable, y la herida puede no sangrar, aunque sea profunda», detalla el especialista.








