Redacción, 24-05-2025.- Con la llegada de la primavera, los niveles de polen aumentan de forma significativa y, con ellos, los casos de alergias respiratorias, que afectan ya a más del 20 por ciento de la población, según Quirónsalud.
En zonas como la Sierra de Guadarrama, donde la vegetación es especialmente abundante, este fenómeno se intensifica notablemente, tal y como explica el Dr. Ignacio Esteban Gorgojo, jefe del Servicio de Alergología del Hospital Universitario General de Villalba -hospital público de la Comunidad de Madrid.
«El inicio y la intensidad de la temporada dependen de dos factores: la lluvia invernal, que favorece el crecimiento de la vegetación, y las temperaturas de primavera que, si se mantienen entre 20 y 30 grados, activan la polinización», apunta el especialista, advirtiendo que «este año, con una vegetación muy desarrollada, podemos tener niveles elevados de polen si se dan las condiciones térmicas adecuadas».
Las alergias respiratorias primaverales, provocadas principalmente por gramíneas y olivo, se presentan con síntomas como picor de ojos, nariz paladar u oídos, mucosidad, estornudos, congestión nasal, o incluso manifestaciones asmáticas, como tos, sensación de falta de aire o pitos al respirar.
«Muchas veces se confunden con un catarro, pero si estos síntomas se repiten año tras año en la misma época, probablemente estamos ante una alergia al polen», aclara el especialista. Además, pueden agravar patologías respiratorias previas como el asma: «Hasta un 70 por ciento del asma es de origen alérgica; evitando o trabajando sobre los desencadenantes alérgicos podemos controlar el asma», asegura.
Aunque los niños y adolescentes son el grupo más afectado, cualquier persona puede desarrollar una alergia respiratoria, incluso en la edad adulta.
«Nadie nace alérgico. Todos los alérgicos lo son a partir de un momento determinado. Es el entorno el que nos condiciona», puntualiza el Dr. Esteban.








