Redacción, 12-07-2026.- La llegada del verano trae consigo cambios en las rutinas, más tiempo al aire libre, viajes y un incremento de la actividad física. Aunque esta época del año puede resultar muy beneficiosa para el bienestar, las personas que padecen enfermedades reumáticas deben seguir algunas recomendaciones básicas para disfrutar de las vacaciones sin poner en riesgo su salud, según indica el doctor Manuel Romero, jefe del servicio de Reumatología del Hospital Quirónsalud Córdoba.
El doctor Romero explica que «las enfermedades reumáticas no afectan únicamente a los huesos y las articulaciones, sino que también pueden comprometer otros órganos como la piel, los ojos, los pulmones, los riñones o los vasos sanguíneos, por lo que en verano es importante cuidar la salud de una manera integral».
Uno de los principales aspectos a tener en cuenta es la exposición al sol. Según el especialista, determinadas enfermedades autoinmunes, como el lupus, la dermatomiositis o algunas vasculitis, pueden empeorar con una exposición solar excesiva, favoreciendo la aparición de brotes o lesiones cutáneas. Por ello, recomienda evitar las horas centrales del día, utilizar fotoprotección de alta graduación y protegerse con sombrero, gafas de sol y ropa ligera que cubra la piel cuando sea necesario.
La hidratación constituye otro de los pilares fundamentales durante los meses de calor.
«La pérdida de líquidos puede aumentar el cansancio y agravar algunos síntomas. Además, en pacientes con síndrome de Sjögren puede intensificarse la sequedad de ojos y boca, mientras que una hidratación insuficiente puede favorecer las crisis de gota», ha señalado el doctor Romero, quien insiste en la conveniencia de beber agua de forma regular, incluso cuando no exista sensación de sed.
Respecto a la actividad física, el especialista destaca que el verano es un buen momento para caminar, nadar o realizar ejercicio moderado, especialmente en personas con artrosis, artritis, espondilitis o fibromialgia.
En este sentido, subraya que «los ejercicios realizados en el agua resultan especialmente beneficiosos, ya que permiten mejorar la movilidad con menor impacto sobre las articulaciones».
No obstante, advierte de que es importante evitar los esfuerzos intensos o repentinos, así como las largas caminatas o la manipulación de cargas pesadas sin la preparación adecuada.








