Redacción, 13-07-2026.- La adolescencia es una etapa especialmente sensible en cuestiones como la aceptación social, la comparación o la pertenencia al grupo.
Las redes sociales pueden convertirse en un detonante de estrés o ansiedad cuando su uso se asocia a exposición constante, a métricas de validación (likes, comentarios), presión por la imagen, miedo a quedarse fuera (FOMO) y una conectividad permanente que dificulta «desconectar» mentalmente.
Según un estudio, más de la mitad de los adolescentes españoles (57%) afirman tener ansiedad si no contestan a los mensajes recibidos en redes sociales de forma inmediata. Además, el 44% reconoce compararse con imágenes o historias de personas que aparentan tener una vida perfecta en redes sociales.
«En muchos adolescentes se instala la sensación de urgencia: contestar rápido para evitar conflicto, rechazo o pérdida de estatus social. Esa dinámica mantiene al organismo en un estado de alerta sostenida, con consecuencias sobre el descanso, el estado de ánimo y la concentración, afectando de forma significativa a su bienestar emocional y calidad de vida», explica la Dra. Ana I. Ortiz Gutiérrez, gerente del Área de Salud de Farmasierra. «Cuando el móvil se convierte en una extensión del vínculo social, la desconexión puede vivirse como amenaza y es ahí cuando aparece el estrés o la ansiedad», aclara.








