Redacción, 08-12-2025.- Las celebraciones navideñas suelen asociarse a reencuentros, sobremesas prolongadas y comidas especiales que rompen con la rutina habitual. Sin embargo, estos cambios también pueden afectar al bienestar digestivo de toda la familia. Tanto niños como adultos pueden experimentar molestias derivadas de comidas más copiosas, un mayor consumo de dulces, variaciones en los horarios y un aumento de estímulos y estrés característico de estas semanas festivas.
En este contexto, uno de los trastornos que puede acentuarse es el Síndrome del Intestino Irritable (SII), un problema funcional que afecta aproximadamente al 15% de la población. Sus síntomas —dolor abdominal, hinchazón, gases y alteraciones del tránsito intestinal— pueden intensificarse debido a los excesos propios de la Navidad.
Tal como señala la Dra. Ana Isabel Ortiz, gerente del Área de Salud de Grupo Farmasierra, “la Navidad es una época muy especial, pero también puede convertirse en un ‘desafío digestivo’ para personas con SII o con mayor sensibilidad intestinal, especialmente para los más pequeños”. No obstante, añade que con una buena planificación y algunos hábitos sencillos es posible disfrutar de estas fechas sin renunciar a ciertos caprichos.
Las causas de las molestias digestivas pueden variar según la edad. En el caso de los niños, el exceso de dulces, las bebidas azucaradas o con gas, la sobreexcitación y la falta de descanso pueden generar digestiones pesadas o malestar abdominal. La Dra. Ortiz subraya la importancia de adaptar los hábitos a cada etapa de la vida, evitando prohibiciones estrictas, pero fomentando decisiones más conscientes que ayuden a prevenir estos problemas.
Tal y como recoge Farmasierra, en los adultos, los principales desencadenantes suelen ser las comidas ricas en grasas, el consumo de alcohol, las largas sobremesas y la alteración de los horarios habituales. Estos factores pueden favorecer el malestar digestivo, especialmente en personas con mayor predisposición o sensibilidad. Por ello, mantener un equilibrio entre el disfrute y el cuidado personal se convierte en una herramienta fundamental para vivir unas celebraciones más saludables y placenteras.









