Redacción, 24-01-2026.- La trombosis venosa en el puerperio constituye una de las principales causas de morbilidad materna no obstétrica. Aunque su aparición es poco frecuente, representa una emergencia médica que requiere un diagnóstico rápido y un tratamiento adecuado. Así lo explican el Dr. Pablo Gallo González, jefe de la Unidad de Angiología y Cirugía Vascular del Hospital Ruber Internacional, y el Dr. Santiago Zubicoa Ezpeleta, jefe de la Unidad de Radiología Vascular del mismo centro, quienes destacan que la información y la detección precoz son esenciales para proteger la salud materna.
«El puerperio es un periodo en el que el organismo está fisiológicamente predispuesto a formar coágulos, por lo que la vigilancia clínica debe ser especialmente rigurosa», señala el Dr. Pablo Gallo. Este estado protrombótico natural responde a un mecanismo de defensa frente a las hemorragias, pero puede favorecer la aparición de enfermedad tromboembólica venosa (ETV), que incluye la trombosis venosa profunda (TVP), el tromboembolismo pulmonar (TEP) y la tromboflebitis.
Un periodo de alto riesgo
Durante los primeros 40 días tras el parto se produce una combinación de factores que incrementan la probabilidad de trombosis. El Dr. Gallo explica que estos factores responden a la conocida Tríada de Virchow:
- Estasis venosa, debido a la compresión del útero sobre las venas pélvicas.
- Lesión endotelial, secundaria al parto o a procedimientos como la cesárea.
- Hipercoagulabilidad, por el aumento fisiológico de factores de coagulación como el fibrinógeno.
Síntomas clave que no deben pasarse por alto
- Dolor en una pierna, pelvis o abdomen.
- Hinchazón de una extremidad, especialmente en la pierna izquierda.
- Fiebre persistente sin causa aparente.
- Disnea o dolor torácico, sugestivos de un posible TEP.
- Presencia de un cordón venoso inflamado y doloroso.








